Tras un inesperado cambio de planes que nos imposibilito llevar a cabo una pequeña travesía por Guipuzkoa decidimos dar un paseo el sábado a la mañana. Las previsiones meteorológicas no eran buenas pero eso no impidió que diésemos una bonita vuelta por los montes que rodean las poblaciones de Bedia, Usandolo, Igorre, Ugao, Zeberio y demás pueblos que se sitúan próximos a las sierras de Upo y Artanda.

Es pequeña pero coqueta.

Nos preparamos.

Y comenzamos a andar por pistas, gran parte del recorrido transcurre por cómodas pistas.

Tras poco menos de 4 kilómetros nos presentamos en el cruce que indica el camino a seguir para subir al Artanda y al Upo.

Decidimos subir primero al Artanda. La pista esta bastante embarrada.

En la parte final nos envuelve la niebla

Así tras una breve y cómoda subida nos plantamos en la cima

Toca volver a bajar al cruce, por el camino podemos apreciar los efectos de la ciclogenesis.

Esta zona de fáciles accesos da pie a que sea muy transitada por todo tipo de vehículos.

Una vez en el cruce de nuevo enfilamos dirección al Upo pasando por un tramo de bosque bien bonito.

Lo atravesamos.

En la parte final nos vuelve a envolver la niebla y casi no nos deja ver el camino.

Bueno el cuestón final si.

Corto pero intenso.

Buzón del Upo.

Un pelin forzados pero conseguimos hacernos una foto en la cima.

Toca bajar hasta el cruce.

De nuevo en el bosque.

Una vez subidos el Upo y el Artanda nos dirigimos hacia el Mandoia. Es una zona típicamente forestal.

El día no quiere levantar.

Hasta la cima del Mandoia el camino es por pista.

En esta zona la cosa esta mejor señalizada.

La última parte de subida es más bonita.

Para acceder a la cima hay que saltar esta alambrada.

Mandoia.

Ver lo que se dice ver poco, pero la niebla también tiene su encanto.

De nuevo en las pistas, en esta ocasión mas pedregosas.

Escondido entre la niebla se ve el Gazteluzar.

Interesante subida la que tiene. Su buzón.

Desde la misma cima divisamos el barrio de Ereño, hacia donde nos dirigimos.

Por pistas, como no.

Una vez en Ereño y teniéndolo tan cerca nos acercamos hasta el Zeata. Monte modesto pero con una subida bien bonita através de un bosque.


Buzón del Zeata.

Aunque el "buzón" natural llama más la atención.

Desde su cima se divisa Galdakao.

Volvemos a bajar hasta Ereño.

Buen sitio para pastar tranquilamente, sino que se lo pregunten a estas.

Curiosa fuente a la salida del pueblo.

Solo nos queda bajar un poco. En la bajada podemos contemplar la figura del Gazteluzar.

Tras una cortada bajada nos presentamos de nuevo en la presa de Lekubaso, fin de la vuelta.

Un vistazo a vista de pájaro de la vuelta realizada.

Junto con el perfil.

Datos Técnicos:
Distancia: 22 kilómetros
Desnivel: +1150 metros
Duración: 5 horas (incluidas las paradas)
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